Sebastián Velasco

Na ovom mjestu

"Na ovom mjestu" (In this place) .

Óleo sobre lienzo / Oil on canvas.
116 x 81 cm.

Na ovom mjestu
Skederija 18 es la dirección. En la base, una placa recuerda: Na ovom mjestu, en este lugar…

Luburić era un hombre cruel. Era un hombre cruel al que su padre había enseñado que los árboles tienen nombre, que no es lo mismo un chopo que un olmo, un pino que un abeto.

Nada más llegar a Sarajevo, Luburić se fijó en unos castaños bajo los que solían quedar los enamorados en las tardes de primavera.

Colgadlos de los castaños, dijo.

En abril de 1945, 55 judíos fueron ahorcados como ordenó.

No hubo castaños para todos.

Algunos colgaban entre moscas y cuervos de los postes de la luz o de los cables del tranvía.

Aun hoy en Sarajevo quedan villas. Casas enormes, hoy desvencijadas que conservan una dignidad dolorida.

En este lugar hubo una de estas villas. En ella, Luburić montó un centro de detención por el que pasaron judíos, comunistas…



Skenderija 18 it is the address. Outside the building there is a plaque which remembers: Na ovom mjestu, in this place……

Luburić was a cruel man. A cruel man whose father told him that each tree has a name. That a black poplar is not an elm and a pine is not a fir.

As soon as he arrived to Sarajevo, Luburić payed attention to some chestnuts where lovers used to meet in the spring evenings. Hang them on the chestnuts, he said.

In April 1945, 55 Jews were hanged as he had ordered.

There were not enough chestnuts for everyone.

Some of them hanged on the lamp posts or tram cables among flies and crows.

Even today there are still villas in Sarajevo. Huge houses, nowadays rickety and preserving a undermind dignity.

In this place there was one of these villas. Here, Luburić set up a detention center for Jews and communists.



Na ovom mjestu
Si hace fío fuera hay hielo dentro. Techos altos, muebles nobles, pesados, sol fuera, hielo dentro. Mi abuela dice que los ustaša sacaban los ojos a la gente y los guardaban en bolsas. Será mentira, podría ser verdad. Ventanas encendidas en la noche. No pases por allí. Pan negro, mohoso. La sopa sabe a metal.

Luburić pasó solo cuatro meses en Sarajevo. 323 muertos na ovom mjestu. Que alguien escriba sus nombres. Huyó al terminar la guerra y acabó en España. Fue asesinado en un pueblo de Valencia. En Carcaixent.

En Carcaixent hay naranjos en las calles.

En este lugar, la villa siguió un tiempo. Indiferente a su fama. Quizás habitada por cuervos y moscas.

En los sesenta de los pueblos se iba a la ciudad. La industria crecía, los jóvenes entraban a la universidad. Necesitamos una casa, un cuarto aunque sea. Era el tiempo de Yugoslavia. Los trabajadores apartaban parte de su sueldo para la construcción de edificios como este. Buena parte de los pisos eran gratis y en propiedad. Para adjudicarlos había infinitos criterios y el gobierno se esforzaba para dar solución al problema.

Profesionales solteros, un estudio. Matrimonios, salón y habitación. Alguien recordó a Luburić y puso una placa en la base del edificio. ¿Quién va a pensar ello?

fuma en la ventana ¿queda chocolate? tenemos visita, disculpe el ruido, hace días que quiero ir al cine, si no te callas no puedo estudiar , prepárame un café, ¿cuándo compraste ese vestido? estás preciosa cuando te da el sol en los ojos.

José Martí escribió un ensayo que tituló La historia del hombre contada por sus casas. Un recorrido por los tipos de casas oculta, una vez más, la historia del hombre cuando más hombre es. En su casa, antes de apagar la luz.

En 1949, el poeta español Luis Rosales escribió un largo poema autobiográfico que tituló La casa encendida. Habla de la alegría de volver por la calle y ver las ventanas de la propia casa, encendidas.

Una casa es un lugar al que volver. Al caminar por la calle hay siempre algo de misterio, algo de paz y algo templado en una casa encendida. Es agosto y alguien mendiga fresco en su ventana.

Tras una luz apagada un hombre sueña con árboles que no sabe nombrar.

Otro vuelve a casa, levanta los ojos y se sonríe al ver su casa encendida. Quizás, como Luis Rosales, para sus adentros exclame: Gracias, Señor, la casa está encendida.

Todo esto se guarda en las luces de las casas encendidas, en los cimientos de los edificios. Todo eso se contiene en este lugar. Todo esto se dignifica al pintarlo, con la voluntad de pintarlo. Hay, no lo olvidemos, belleza en este lugar. Hay, no lo olvidemos, pasado en este lugar. Hay vida, lo vemos, en este lugar.

Que lo oscuro, que lo encendido, que este cuadro sea la prueba.



Texto de Guillermo Velasco.



Referencias

  • Alfirevic, D. y Simonović Alfirević, S. (2015). Urban Housing Experiments in Yugoslavia 1948-1970Spatium, [online] (34), [Accessed 18 May 2017].
  • Donia Robert J. (2006). Sarajevo: A Biography, Ann Arbor, Michigan: University of Michigan Press; ISBN 978-0-472-11557-0 pp 196–7
  • Greble, Emily -(2007). A City Apart: Sarajevo in the Second World War. Stanford University.
  • Greble, Emily (2011). Sarajevo 1941–1945: Muslims, Christians, and Jews in Hitler's Europe. Cornell University Press. ISBN 0-8014-6121-9.
  • Martí, J. (1974). La historia del hombre contada por sus casas. 1st ed. La Habana: Instituto Cubano del Libro, Editorial Gente Nueva.
  • Popovic, Bozidar. (1988) "The Housing Policy and Housing," Yugoslav Survey [Belgrade], 29, No. 3, pp. 898-118.
  • Rosales, L. (2010). La casa encendida. Madrid: Visor Libros




If it is cold outside there is an ice inside. High ceilings, noble, heavy furniture, sun outside, ice inside. My grandmother says that ustaše members used to take out people’s eyes and put them in bags. It might be a lie, but it could be a truth. Lights on at night. Don´t go over there. Black, moldy bread. Soup tastes like metal.

Luburić stayed in Sarajevo only for four months. 323 persons died na ovom mjestu. Someone should write their names. When the war was over he escaped and ended up in Spain. He was killed in a Valencian village, Carcaixent.

In Carcaixent there are the orange trees in the streets.

In this place, the villa carried on for a while. Indifferent to its fame. Perhaps inhabited by crows and flies.

During the sixties, people moved from villages to cities. Industry was growing, young people went to university. We need a house or at least a room. It was the time of Yugoslavia. Workers saved a part of their salary for the construction of this type of buildings. A mayority of them were for free and in ownership. In order to adjudicate them, a large number of standards were taken into consideration, and the government tried hard to solve the problem. A studio for single professionals. Living room and bedroom for marriages. Someone remembered Luburić and placed a plaque outside the building. Who thought about it?

(…)smokes at the window. Any chocolate left? We have visitors, I apologize about the noise, it´s been some days since I want to go to the cinema, if you don´t shut up I can´t study, make me a coffee, when did you buy this dress? You look beautiful when the sun hits your eyes.

José Martí wrote an essay titled La historia del hombre contada por sus casas. (History of Men told by their houses). A journey through the different type of houses, tells once again, the history of humans when more human they are. At home. Before they turn lights off.

Spanish poet Luis Rosales, wrote in 1949 a long autobiographical poem titled La casa encendida (The Burning House). It describes the joyness of coming back home and seeing the lights of the own house on.

A home is a place to go back to. Walking down the street there is always a bit of a mystery, some peace and something lukewarm on the house with lights on. It is August and someone is begging for some fresh air at his window.

Behind the lights off there is a man dreaming about the trees which he cannot name.

Another man goes back home, he raises his eyes and smiles inwardly when he sees his house lighted up. Perhaps, just like Luis Rosales, he would exclaim for himself, Thank God, the house is lighted up.

All of this is hidden in the lights of the houses. In buildings’ foundations. All of this is captured in this place. All of this gets dignified by painting it, with the will of painting it. There is (please let us not forget about it), the beauty in this place. There is (please lets us not forget about it )the past in this place. And, as we can see, there is a life in this place.

Let the darkness, let the lights up, and this painting be the proof.

Text by Guillermo Velasco.



References

  • Alfirevic, D. y Simonović Alfirević, S. (2015). Urban Housing Experiments in Yugoslavia 1948-1970Spatium, [online] (34), [Accessed 18 May 2017].
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  • Greble, Emily -(2007). A City Apart: Sarajevo in the Second World War. Stanford University.
  • Greble, Emily (2011). Sarajevo 1941–1945: Muslims, Christians, and Jews in Hitler's Europe. Cornell University Press. ISBN 0-8014-6121-9.
  • Martí, J. (1974). La historia del hombre contada por sus casas. 1st ed. La Habana: Instituto Cubano del Libro, Editorial Gente Nueva.
  • Popovic, Bozidar. (1988) "The Housing Policy and Housing," Yugoslav Survey [Belgrade], 29, No. 3, pp. 898-118.
  • Rosales, L. (2010). La casa encendida. Madrid: Visor Libros